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lunes, 4 de marzo de 2019

GRANJAS HUMANAS: LAS LEBENSBORN Y LA PRODUCCIÓN DE LA RAZA ARIA


Primera página de los estatutos de la Fundación Lebensborn

Hay dos pasajes de sendos libros que siempre me produjeron cierto escalofrío. Están contenidos en la obra de HG Wells, La guerra de los mundos, y en La Carretera, de Cormac Mccarthy. En estas escenas, las personas son capturadas, domesticadas, y encerradas, para ir cebándolas, engordándolas y finalmente sacrificadas como alimento, como carne, como si se tratara de granjas humanas. Y de eso precisamente va hoy nuestra historia, de granjas humanas, no exactamente cómo las descritas en estos libros, pero sí trata sobre la producción intensiva de seres humanos.

Toda la historia de hoy comienza en una mujer, Anni-Frid, mas conocida como Frida. Quizás muchos no sepáis quien es, pero inmediatamente ataréis cabos si os digo que durante los años 70 y 80 fue una de las grandes divas internacionales de la naciente cultura POP. ¿Todavía no sabéis quién es? Sin duda la reconoceréis si os digo que es la morena de ABBA, el famoso cuarteto musical sueco. Será en el año 1977 cuando la vida de Frida de un vuelco total, justo en el momento en que ABBA ocupaba el número uno en todos los rankings musicales. En ese año, unas declaraciones suyas a la prensa, revelan a la opinión pública uno de los secretos mas oscuros de su vida, y de paso, pondrá sobre la mesa uno de los proyectos mas siniestros y desconocidos que el nazismo ideó. Tras la guerra, este macabro proyecto nazi pasaría prácticamente desapercibido ante las atrocidades de los campos de exterminio. Fijaos, por cierto, en esta paradoja: sabemos todo acerca de la solución final, la aniquilación de una raza, la judía, pero en paralelo, no sabemos casi nada sobre cómo iba a crearse la nueva super-raza, la aria. Y lo cierto es que el nazismo no solo lo tenía previsto, sino que ya había comenzado la producción en serie de humanos de la nueva raza.



Niños encontrados por los aliados, abandonados por el personal que huyó del hogar Lebensborg  de Steinhoring


Pero volvamos a Frida, la cantante de ABBA. La casualidad quiso que una de sus fans alemanas se enterara de que Frida era hija de madre noruega y que su padre era un soldado alemán llamado Alfred Haase. Curiosamente, pensó esta chica, el padre de Frida se llamaba como su tío, y se preguntó si podría ser que su idolatrada estrella pop fuera la hija de su tío, que también se llamaba Alfred Haase y que además había estado destacado en Noruega durante la guerra. Las sospechas se acabaron confirmaron, y Frida encontró a su padre 30 años después. El padre, el ex sargento Haase, declararía al conocer la existencia de esta hija: 



“Por poco me caigo de la silla delante del televisor cuando descubrí que Anni-Frid era mi hija. No sólo significaba que tenía otra hija, una chica famosa, sino que también tendría que hablarle a mi esposa sobre mi relación con la madre de Anni-Frid”



Se produjo un encuentro en Suecia, en la casa de la cantante. No sabemos cómo fue, ni qué se dijeron, pero es probable que el pasado y la oscura historia detrás de su nacimiento hicieran que la relación entre padre e hija jamás funcionara y que definitivamente perdieran el contacto. Para Frida, la historia de su nacimiento, estaba irremediablemente unida al proyecto racial nazi, y, por tanto, a la tragedia: ella en definitiva no era otra cosa que el producto de un plan genético para mejorar la raza; ella no era otra cosa que uno de los 20000 niños que nacieron en las granjas humanas nazis; ella no era otra cosa que la hija de una mujer encerrada en una de estas granjas como productora de ejemplares arios.



Pero, antes de nada, vamos a contextualizar de dónde viene este concepto de “granjas humanas”, cuyo origen no es otro que el darwinismo social.

¿Qué es esto del darwinismo social? Básicamente, Darwing probó que la evolución del hombre es parte de la naturaleza, nuestra especie va evolucionando y adaptándose en función del cambio en el entorno. Pero siempre sobrevoló una pregunta: ¿sería posible manipular esa evolución humana por medios artificiales? ¿se ha hecho en alguna ocasión en la historia? La respuesta es sí, o al menos se ha intentado. Estamos hablando de la eugenesia, una filosofía social que podemos definir como un plan para crear una sociedad a medida de una ideología. Es decir, la mejora artificial de los rasgos o cualidades humanos mediante la manipulación y la aplicación de métodos selectivos. Si hablamos, como va a ser el caso de hoy, en términos raciales, diríamos que la eugenesia es un plan para mejorar la raza.

Una vez que Hitler ha limpiado Alemania de los elementos indeseables, ya sabéis, judíos, gitanos, homosexuales, discapacitados mentales y físicos, enfermos crónicos y demás personas que consideraba impuras, se aplicó en reconstruir la sociedad alemana con una nueva superraza: la superraza aria.

Hitler lo tenía claro desde antes de llegar al poder en 1933, y ya en su libro Mein Kamp trazaba la idea de la nueva sociedad fundamentada en la raza aria. Decía Hitler en su libro: 

“Toda la cultura está detentada por la raza aria nórdica, que es la verdadera representante de toda la humanidad, por esto el pueblo alemán debe mantener su pureza racial. La raza germánica es superior a todas las demás, y la lucha contra el judío y el eslavo, contra las razas inferiores es sagrada”

Pero, ¿cómo lo haría?, ¿cómo repoblaría Alemania con ejemplares arios?, ¿cómo conseguir esa raza perfecta que dominaría el mundo?

En este camino de limpieza y regeneración racial, el nazismo tenía un problema: ¿de dónde sacar los ejemplares humanos racialmente puros? ¿Cómo asegurarse de que esos ejemplares humanos de la nueva raza cumplían con los parámetros físicos perfectos? La solución acaba apareciendo: creando granjas humanas donde solo se reprodujeran ejemplares de machos y hembras que cumplieran con los estándares arios. Este proyecto de arquitectura social fue bautizado como LEBENSBORN, en castellano FUENTE DE VIDA.



Niños nacidos en un Lebensborn.
 El objetivo de Himler era que Alemania tuviera 120 millones de arios en 1990

El creador y máximo responsable de estas granjas humanas Lebensborn será, como no, Heinrich Himmler. Hay mucho de excéntrico, patético y paranoico en este hombre, o demonio, y una de las mas significativas es que antes de convertirse en el lugarteniente de Hitler, había sido criador de pollos, y es de ahí, según varios investigadores, de donde le vendrá su obsesión enfermiza por la selección racial. Himmler fijará el espíritu del proyecto Lebensbor y de la  nueva raza de superhombres que van a producirse. Vamos a reproducir unas manifestaciones de Himmler en las que da la clave del nuevo hombre ario

“El hombre ya no descenderá del mono, sino de las S.S. Su dios será el Führer, su patria el Reich; su religión la pureza de sangre. Será alto, fuerte, rubio y de ojos azules”

La fundación Lebensborn será creada en 1935, justo un mes después de que el régimen nazi dictase las primeras leyes raciales o eugenésicas que tenían como objetivo frenar la reproducción de las subrazas. Estas leyes, como todos sabemos, son el inicio de un proceso de purificación de la sociedad: se prohíben los matrimonios de alemanes con judíos, y, a través de la Ley de Esterilización Obligatoria se establecen las esterilizaciones forzosas de todos los elementos defectuosos: deficientes mentales, síndrome dawn, enfermos crónicos o delincuentes son esterilizados. Tal es el volumen de esterilizaciones, que en 1939, 320000 alemanes han sido esterilizados, 1 de cada 200. A la par que se aprueban estas leyes, y se ponen en funcionamiento las granjas humanas, se inicia un proceso de reeducación racial por toda Alemania. Hay muchas iniciativas, pero como muestra me gustaría describiros una que era común en todas las clases de los colegios alemanes: consistía en que el profesor sacaba a un niño rubio de ojos claros y a otro niño bajito, moreno y con rasgos eslavos o judíos; pedía al resto de los niños que los miraran e indicaran las diferencias entre uno y otro, y también que nombraran las razones de porque el rubio era mejor que el bajito y moreno.



Profesor en un colegio alemán analizando las características arias

¿Cómo funcionaban estás granjas humanas, estos Lebensborn? El nazismo creó, en una primera fase, 10 de estos complejos en Alemania. Exteriormente estas residencias no tenían nada en particular: eran grandes caseríos con jardines que los rodeaban; tenían decenas de habitaciones y estaban atendidas para su gestión por personal de las SS, dotadas de equipos médicos y de todas las comodidades de la época. Se lee en algunos textos que en realidad las Lebensborn eran grandes burdeles, pero nada mas lejos de la realidad. En estas granjas de producción se internaba a mujeres, pero no a cualquier mujer. Debía de ser joven y soltera, y debía, además, superar un minucioso análisis racial que concluyera que era una aria pura. De esta forma, estas mujeres, que muchas veces accedieron a entrar en las Lebensborn por necesidad, se convertían en hembras de cría, dispuestas a cruzarse con ejemplares de machos puros.




Una residencia Lebensborn

Pero, ¿quiénes serían los machos que acudirían a las granjas a copular con las hembras? Los hombres de las SS. Himmler establece que el corazón de la nueva Alemania son sus SS, donde solo admite desde su creación a hombres con determinadas cualidades físicas y un probado pasado de pureza racial. Así que, que mejor que estos hombres, la élite del pueblo alemán, para procrear a la nueva raza. Una curiosidad es que para ingresar en las SS los pretendientes debían portar un certificado de pureza racial aria que debía remontarse hasta 1750. El propio Himmler, como jefe de las SS, tuvo que realizar estas indagaciones sobre sus antecedentes, y … ¡Oh, sorpresa! ¿qué creéis que se encontró el criador de pollos?: con que los antepasados de su madre eran de origen húngaro y estirpe mongol: ¡¡Amarilllos!!!. debió de gritar Himmler al enterarse. Quién se lo iba a decir al evangelizador de la pureza racial.



Prospecto informativo de Lebensborn

El proyecto de Himmler, por el que por cierto Hitler manifestaba un gran entusiasmo, pretendía producir ejemplares arios puros: pero, ¿qué era un ario puro? ¿cuáles eran exactamente las características que debía tener? Hay que remontarse a comienzos de los años 30 para encontrar la definición del ario auténtico, formulada por el teórico oficial del Partido Nacional Socialista, Hans Günter, y que decía así:

“Debe ser rubio, fornido, dolicocéfalo, de rostro estrecho, mentón bien dibujado y nariz delgada: muy alto, con el pelo claro y no rizado. Ojos claros y hundidos; piel blanca y sonrosada”

Tenemos que señalar sobre esta descripción que no casaba en absoluto con la inmesa mayoría de alemanes, que eran predominantemente castaños y de una estatura media. Fijaos en la aberración de toda esta teoría racial nazi, que consideraba que el modelo ario por excelencia era…. Hitler. Es evidente que nadie se atrevió nunca a decirle que sus rasgos, bajito, moreno, castaño, con ligera cojera, eran mas bien propios de aquellos inocentes que él llevo al exterminio o a la esterilización.

En la cría selectiva que se desarrollaba en estas granjas Lebensborn, los soldados de las SS acudían cuando podían, principalmente en periodos en los que estaban liberados de sus obligaciones militares. Estos hombres de las SS estaban obligados a casarse y a tener al menos 4 hijos dentro del matrimonio oficial, pero extraoficialmente debían acudir con asiduidad a los Lebensborn a inseminar a las mujeres que allí vivían. Estas visitas para copular no eran opcionales: todos los SS estaban obligados a realizarlas. Por su parte, las mujeres que entraban en los lebesnborn firmaban un contrato, por el cual se comprometían a estar los 9 meses del embarazo mas un mínimo de 3 meses de lactancia y después a entregar al niño al estado, que disponía a partir de entonces qué hacer con él. Pero, ¿qué ocurría si esos niños que debían ser perfectos no lo eran? Si nacían con cualquier problema o malformación ya os imagináis lo que ocurría, los enviaban a unos hospitales que los nazis llamaban eufemísticamente Centros de Tratamiento Especial, donde se les aplicaba la eutanasía.

Lo primero que hacían con los niños que habían nacido perfectos, era bautizarlos. Pero por supuesto sin seguir algún rito religioso, sino el rito nazi de las SS. Con toda la pompa de las ceremonias religiosas, el niño era tocado en la cabeza por un oficial de las SS, pero no con un crucifijo, sino con una daga de la orden negra.



Ceremonia de bautizo de un niño Lebensborn por parte de las SS

Hubo una segunda fase Lebersborn, mucho mas terrible, y en la que se incluye el caso de Frida, la cantante de ABBA. En 1938, Hitler se impacienta, el proyecto no produce la cantidad de niños deseados, y es entonces cuando se fija en Noruega, país colaboracionista del régimen nazi. Las mujeres nórdicas tienen el perfil de la perfecta aria, así que decide crear nueve hogares Lebensborn en Noruega. En uno de ellos nacerá Frida. A este respecto, Himmler dirá: 

“Pretendo conseguir sangre alemana de cualquier lugar del mundo: robarla y recuperarla de donde pueda”

El proyecto Lebensborn no fue algo minúsculo: nacieron mas de 20000 niños y niñas en sus granjas: niños y niñas seleccionados racialmente y que vivirían a partir del final de la guerra con este estigma.

Hubo una tercera fase Lebensborn, que consistió en el robo de niños y niñas en los países conquistados para darlos en adopción a familias alemanas que los germanizaban. Pero esa es otra historia truculenta del nazismo que dejaremos para otra ocasión.

Lo que me parece importante señalar con esta historia de las granjas humanas es que el nazismo no solo pretendía conquistar Europa, sino que su aspiración máxima era la conquista de la cultura, la destrucción de la moral humana y  de la sociedad existente, y la fundación de una nueva creencia: una nueva religión en la que la raza elegida, la raza aria, dominaría a todas las demás razas inferiores.

Toda esta demencia racial podemos observarla en este extracto de un discurso de Himmler dirigido a las SS, y con el que vamos a terminar hoy. Fijaos en la crudeza, la contundencia y el desprecio que se desprenden de sus palabras, desprovistas de cualquier conato de compasión:

“El hombre inferior tiene una apariencia biológica semejante a una criatura natural: tiene manos, boca y algo que se asemeja a un cerebro. Sin embargo, se trata de un ser temible, opuesto a un verdadero ser humano. Moral e intelectualmente es inferior a cualquier bestia. Su vulgaridad e indecencia no tiene límites: ¡qué ningún alemán responsable olvide que no todo lo que parece un ser humano lo es!”

Este artículo ha sido realizado a partir de la consulta de los siguientes documentos:

- Hay un libro fantástico sobre el tema titulado La selección de la raza aria: Lebensborn, de Juan José Abad. En él, el autor minuciosamente recorre no solo la historia de las Lebensborn, sino también toda la política racial nazi.

- Una novela que recrea cómo vivía una mujer residente en estas granjas: se titula La casa del bosque de Marbachj del autor Francisco Javier Aspas, y publicado en la editorial Libros Libres.

- Dos documentales: El programa Lebensborn: las guarderías nazis, emitido en la noche temática, y Los niños perfectos de Hitler.



martes, 26 de febrero de 2019

VIENTO DIVINO: LA HISTORIA DE YUKIO SEKI, EL PRIMER KAMIKAZE DE LA HISTORIA



Despedida a un piloto kamikaze


Hoy vamos a narrar brevemente la historia de una de esas personas que hizo algo extraordinario por primera vez, y no, no será un hecho clave en la historia de la humanidad: no hablaremos del primer hombre que pisó la luna, ni del primero que descubrió la penicilina, ni del primer europeo que pisó América. No. Pero si os prometo, que, aunque no sea un suceso determinante en la civilización, si va a darnos qué pensar sobre muchos elementos de los que conforman la condición humana.

Vamos a transportarnos hoy, como nos gusta hacer en anécdotas de la historia, a uno de esos instantes efímeros, pasajeros, pero que pese a su brevedad han quedado marcados con letras rojas en la historia. 

Así que vámonos, abrochaos los cinturones, porque vamos a iniciar nuestro viaje … 

No había podido dormir en toda la noche. A la hora prevista se levantó de su pequeño catre y parsimoniosamente fue abotonándose su uniforme reglamentario, hasta acabar con los cordones de las botas, de los que tiro mas de la cuenta mientras su mirada se enturbiaba. 

Al entrar, marchó acompasado en una fila perfecta en la que se incluían dos uniformados más. Las manos le sudaban, y para evitar que se notara el temblor, las pegó con fuerza a las caderas. Ninguno se entretuvo en sortear los grandes charcos de aceite y combustible esparcidos por el suelo del gran hangar, que aparecían mezclados con enormes casquetes de cemento y ladrillo caídos del techo tras el bombardeo de la semana anterior. 

Al entrar en la pequeña sala, los tres soldados se sentaron disciplinadamente, y permanecieron mas de una hora inmóviles, sin intercambiar ni una sola palabra. La mirada de cada uno de ellos emergía de entre sus ojos rasgados perdiéndose en la nada. 

Comenzaba a hacer calor, cuando de repente, la puerta se abrió. Una voz chillona les hizo saber que debían salir. Los tres, en perfecta marcha, atravesaron el hangar, hasta desembocar a través del enorme portón en el exterior. Un coche, con dos pequeñas banderas ancladas en los retrovisores, estaba parado a su espera. Más allá del coche, a unos 200 metros, y recortándose contra las verdes colinas, lo pudieron observar: tenía mal aspecto: las hélices estaban oxidadas y sus grandes círculos rojos apenas se apreciaban. El rumor era cierto, la situación era desesperada. 

Cerca del coche se detuvieron, y formaron en fila. En ese momento, un pequeño hombre brinco del interior. Tenía un pequeño bigotito y portaba una gorra de general con una estrella de cinco puntas en el centro. Al cinto colgaba una enorme catana. 

Mirándolos sin prestar demasiada atención y con voz enérgica exclamó: 

- ¡¡Sólo queda uno!!

Tras un suspiro del general, uno de ellos se apresuró a dar un paso al frente. Cuando estuvo ahí, y por una milésima de segundo, se arrepintió. Mientras el general se aproximaba, hasta casi tocar frente con frente, se le vinieron a la cabeza en rápidas ráfagas las imágenes de su esposa, de espaldas, quitándose los zapatos en el Genkan de su recién estrenada casa el día de la boda; y de su piedra preciosa, la pequeña Aratani, su hija de tres años.



El perfume del General le sacó de sus pensamientos. Cuando casi podía oler su aliento, el general alzó un brazo y lo depósito en su hombro, que apretó ligeramente. Más tarde, acercó su boca al oído y le susurró: “nos veremos en el santuario de Yasukuni”.






El polémico Santuario de Yasukuni donde se honra a los héroes de Japón, entre ellos, a los pilotos Kamikaze



Esta breve escena, que me he tomado la licencia de inventar, podría acercarse, sin duda, a muchas escenas reales que a partir del 25 de octubre de 1944 se produjeron en las bases aéreas que el ejército imperial japonés tenía esparcidas por todo el Pacífico. En esa fecha, se producirá la primera operación de unas unidades especiales que, a partir de ese momento, y hasta el final de la guerra, sembrarían el terror en todos los miembros de la armada de los EEUU, que desde entonces, mirarían al cielo con incertidumbre y pavor. Una nueva forma de combate: terrorífica, inexplicable y letal.



Pero, antes de nada, encuadremos nuestra historia en el contexto de la 2ª guerra mundial, donde el Imperio Japonés y EEUU se disputaban la supremacía en el Pacífico. Como sabemos, el enfrentamiento entre estas dos potencias, comienza con el ataque sorpresa de la aviación japonesa a la base americana de Pearl Harbor, pero, a finales de 1944, tras la derrota en las Islas Marianas, la situación del Imperio Japonés era desesperada, y el avance americano resultaba imparable. Incapaces de contener a la enorme flota americana, los japoneses consideran clave mantener el control sobre el archipiélago de las Filipinas, que actuaba prácticamente como la última barrera que protegía a Japón.


En esta situación desesperada, y con el objetivo fundamental de conservar a toda costa las Filipinas, será el almirante japonés Omishi , que además estaba al mando de la Fuerza Aérea Japonesa en Filipinas, el que decidirá crear un grupo especial, cuyo nombre exacto será GRUPO ESPECIAL DE ASALTO POR IMPACTO, en japonés TOKKOTAI

A este respecto, rescatemos las palabras del propio Omishi, que explicaba el motivo de su creación y el espíritu que debía impregnar a los aviadores de este grupo especial: 

“Combatir de una manera clásica, sería lanzar inútilmente a mis jóvenes a la voracidad de un enemigo superior en número y armamento. Lo que importa a un comandante es poder encontrar una muerte útil y honrosa para sus soldados. Las acciones de sacrificio no son otra cosa que un infinito acto de amor hacia nuestro país”

A este Grupo Especial de Asalto por Impacto pertenecerá nuestro personaje, el cual protagonizará la primera operación oficial llevaba a cabo por este grupo, y cuyo nombre pasará a los anales de la historia: el capitán YUKIO SEKI.

Como ya habréis deducido a estas alturas de la historia, los miembros de ese Grupo Especial de Asalto por Impacto serán conocidos a partir de entonces como KAMIKAZES, palabra que significaba “viento divino”, y que fue tomada del nombre que se le dio a un tifón que a finales del SXIII azotó las costas japonesas, destruyendo a su paso una flota mongol que pretendía invadir Japón. Yukio Seki, por tanto, será el primer kamikaze de la historia.




Pilotos Kamikazes apoyados en sus catanas.


Yukio Seki era un joven oficial de aviación del ejército japonés de tan solo 23 años. Pese a su edad, ya era un piloto de combate experimentado. Por esto fue elegido para comandar la primera misión oficial kamikaze dirigida contra la flota estadounidense. Su figura ha sido estudiada con bastante detalle, desde que es seleccionado hasta que se sube en el caza que le conducirá a la muerte. De los estudios de su correspondencia y de sus declaraciones públicas a los medios japoneses que rápidamente se hicieron eco, se ha deducido que Yukio Seki no quería suicidarse, y que consideró su elección un error militar. De igual forma, podemos afirmar que para Yukio Seki, su elección como voluntario, constituyó un auténtico drama personal, que le llevó a sufrir una fuerte depresión, ya que se había casado recientemente y estaba profundamente enamorado de su mujer. En la carta de despedida que escribió a su mujer podemos leer lo siguiente:


“Mi querida Mariko:

Siento mucho tener que «esparcirme» [eufemismo que se utiliza en vez morir] antes de que pueda hacer más por ti. Sé que, como esposa de un militar, estás preparada para afrontar semejante situación. Cuida de tus padres.

Ahora que llega la hora de partir vienen a mi mente innumerables recuerdos de tantas cosas que hemos compartido. Buena suerte para la traviesa Emi-chan”

Es difícil desmitificar algo en historia, y mas si hablamos, como es el caso, del presunto voluntarismo para suicidarse de los pilotos kamikaze. No seré yo el que niegue que muchos de estos jóvenes pilotos que participaron en actos bélicos suicidas, lo hicieron voluntariamente, imbuidos y radicalizados por el fuerte arraigo en la cultura japonesa del suicidio ritual recogido en el Bushido, el código de honor samuraí. Pero también es igualmente cierto que muchos, como el protagonista de nuestra historia, no lo hicieron voluntariamente. Y por tanto, la pregunta evidente que debemos formularnos es ¿entonces porque lo hicieron? ¿por qué se suicidaron obedientemente si no querían? Para responder a esta pregunta, primero tenemos que tener en cuenta que en la cultura japonesa no existe ningún tabú religioso que desacredite el suicidio, al contrario que en nuestra cultura, y que además el significado de la palabra suicidio tiene varios significados: por un lado está el jijatsu, que tiene una connotación negativa e impura; pero por otro lado está el jiketsu y el jisai, que se consideran suicidios digamos honorables, que se realizan por el bien de la mayoría, como es el caso de los pilotos kamikazes, que se convierten de esta manera en héroes e iconos de la patria. Además, observemos como actuaron los jefes de estos escuadrones kamikazes, y para ello vamos a rescatar el testimonio de un piloto japonés que formó parte de estas escuadras suicidas, y que en 1977, entrevistado sobre el tema, manifestó:

"En nuestro destacamento nunca pidieron voluntarios para las unidades kamikaze, puesto que nuestros superiores en los cuarteles generales daban por hecho que todos queríamos hacerlo"

Otro kamikaze dejaría escrito en una carta dirigida a su madre:

"Para ser honesto, no puedo decir que mi deseo de morir por el emperador proceda de mi corazón. Pero han decidido por mí que debo morir por él y así será"


Como observamos, muchos pilotos suicidas fueron empujados a hacerlo, y de nuevo nos surge una pregunta: ¿qué pasaba si se negaban? Muy sencillo: Ni siquiera se lo planteaban. Negarse a la inmolación después de haber sido “invitado”, era absolutamente impensable para un soldado imperial. Sobre su familia caería a partir de entonces un eterno deshonor. Por tanto, y para resumir, se sentían obligados a comportarse como héroes.

Estas personas, estos hombres-bomba ¿eran personas equilibradas o auténticos perturbados? La respuesta no es fácil, y los psicólogos y antropólogos que siguen estudiando el fenómeno kamikaze con la intención, por cierto, de dar una respuesta al hombre-bomba yihadista actual, señalan que el elemento fundamental fue el adoctrinamiento sectáreo al que fueron sometidos desde la infancia, y que se materializaba en una sed de venganza ante aquellos, en este caso el ejército estadounidense, que hacían peligrar sus signos identitarios, es decir, la patria y el emperador.

Pero volvamos a Yukio Seki. Vamos a acompañarle en sus últimos momentos de vida. Una vez que ha sido seleccionado y ha asumido su destino se dispone a combatir por última vez. Los japoneses habían localizado a la escuadra americana del almirante Clifton, que se aproximaba hacia las Filipinas. El objetivo del primer ataque kamikaze estaba decidido. La noche anterior al ataque, Seki, junto a sus otros 5 compañeros, apenas pudo dormir. Al amanecer, Seki se incorpora, sale al exterior de la base aérea de Mabalacat, a las afueras de Manila, y respira por última vez el aire puro del amanecer. El entorno otoñal y la suave brisa le recuerdan a su tierra de origen.

Ya con sus 5 compañeros inicia el ritual del adiós, que siempre se repetía en el caso de los kamikazes. Con lentitud, y con la cara crispada, se ata a la frente el hachimaki, una larga cinta con el dibujo del sol naciente, el símbolo imperial. Se ciñe a la cintura el seninbari, una faja realizada con mil puntadas rojas, y finalmente, mientras se observa en el espejo, se enfunda su espada de gala. Introduce en uno de los bolsillos del mono un muñeco ritual, mientras sujeta con una mano su libro favorito, y en la otra aprieta con fuerza lo que parece un pequeño cartón. Tras esperar brevemente a sus compañeros, todos emergen por el gran portalón del hangar hacia el exterior. Allí les esperan todos sus compañeros de la base. 



La cinta Hachimaki.

El testimonio de otro kamikaze superviviente nos sirve para completar el relato de la ceremonia de la despedida, y dice así:

"Bajo el sol radiante, todo el personal de la base aérea se reunió frente al hangar y esperó, cada uno en su puesto, la llegada de los miembros de los Cuerpos Especiales de Ataque. Frente a los hangares, en una larga mesa cubierta con un mantel blanco había comida para ser servida en honor de la última misión con el propósito de desearles buena suerte: numerosas botellas de sake, copas, bandejas de mojama de calamar, castañas, algas y bolas de arroz con alubias rojas….

Mientras esperábamos cerca de los aviones, que calentaban motores, nuestros compañeros aparecieron vistiendo sus flamantes monos de vuelo, en cuya parte trasera se había dibujado una pequeña bandera nacional, un círculo rojo sobre fondo blanco. Alrededor de los cuellos vestían pañuelos blancos de seda"

Antes de subir al avión, Seki le pidió a un compañero que le hiciera una foto para su esposa y se cortó un mechón de pelo para su madre. A continuación, los seis pilotos recibieron las instrucciones del comandante, claras y concisas: no llevarían paracaídas; les recordó que no eran bombarderos, sino que ellos eran las bombas, y les fijó claramente los objetivos: los portaviones. 

A este respecto, señalar que los objetivos de los kamikazes siempre fueron los portaviones. Esta táctica suicida no era útil en el caso de los acorazados, cuya protección los hacía casi invulnerables, pero en cambio podía ser devastadora en el caso de los portaaviones, que se convirtieron en el objetivo predilecto de los ataques kamikazes. Los portaviones cargaban en abundancia dos cosas fundamentales para un kamikaze: soldados y combustible. Esto último, los enormes depósitos de combustible, eran el objetivo prioritario. Alcanzar los depósitos suponía provocar un daño casi irreparable, ya que el fuego al extenderse, hacía estallar la munición de las baterías antiaéreas, y, de igual forma, los torpedos de profundidad.

Los kamikazes, junto al resto de compañeros de la base, entonaron el DOKI NO SAKURA, el himno oficioso de los escuadrones kamikaze.




Escucha el Doki no sakura (Flores de cerezo)



Finalmente, Seki, subió a su caza, el famoso modelo de Mitsubishi Zero, al que habían añadido para esa misión especial, una bomba de 500 kilos en la panza. Seki se acopla, y antes de colocarse las gafas de pilotaje, se entretiene en colocar la foto que llevaba en la mano entre los instrumentos del cuadro de mandos: quiere que su mujer contemple su hazaña.






El caza japonés Mitsubishi A6M Zero





Los seis cazas se alinean en la pista de despegue, y tras saludar al personal de tierra, despegan a las 7:25 del 21 de octubre, dirigiéndose al encuentro de la flota de portaviones del Almirante Clifton. Pero ese día no lograrían localizarla, y tuvieron que volver a la base. Lo mismo ocurrió los días 22, 23 y 24. Hasta que, por fin, el día 25 de octubre de 1944, tras volar durante 3 horas y 25 minutos, divisaron el objetivo a 30 millas náuticas de la costa de Samar. A las 10:45 de la mañana, los seis cazas aparecieron en el cielo sobre la escuadra del almirante Clifton. A los pocos minutos, una vez que se habían desecho de una pequeña patrulla aérea norteamericana, Seki eligió los objetivos, y se dispuso a atacar. En las imágenes, grabadas desde otro barco de la flota americana, se observa como Seki, realiza una maniobra de acercamiento mientras comienza el tableteo de los cañones antiaéreos del portaviones, que fallan, para en el último momento caer en picado dejando una estela de humo, y estrellarse contra la cubierta del portaviones St.Lo. 




Secuencia del ataque de Seki al St. Lo.

De la brutal escena podemos concluir la determinación con la que Seki realiza la maniobra: sin dudas, sin titubeos, se arroja a la muerte. A continuación, sus compañeros imitarían su acción. 


En esta primera misión kamikaze, un portaviones y un crucero ligero fueron hundidos, y otro portaviones alcanzado. Uno de ellos, el St.Lo, acabará hundiéndose pocos minutos después, ya que el impacto que produjo Seki, atravesó la cubierta, alcanzando los depósitos de municiones y provocando, en una oleada infernal, ocho explosiones consecutivas, que acabaron con el portaviones en el fondo del océano, 140 muertos, y mas de 500 heridos flotando en el mar.

Un observador, impactado por lo que vio, resumió la escena de esta manera tan gráfica:

"Un piloto, un Zero, una bomba, un portaaviones"


Yukio Seki, cuyos restos, junto a los de su avión, yacían retorcidos en esos momentos sobre la cubierta del portaviones St. Lo en llamas, será solo el primero de los 5843 jóvenes pilotos japoneses que se inmolarán durante el último año de la 2ª guerra mundial. Solo en la batalla de Okinawa, la mas terrible de esta guerra en el Pacífico, los kamikazes realizaron 1900 misiones, hundiendo 300 barcos y matando a mas de 5000 soldados aliados.

Para finalizar, uno de los grandes promotores del cuerpo Kamikaze, el también piloto, Motoharu Okamura, definió a la perfección como se debían de producir estos ataques. Decía Okamura:

“Hay que atacar como las abejas, que aguijonean y mueren”

Por último, y para intentar comprender la mente de este primer kamikaze, vamos a acabar con la carta que escribe a sus padres despidiéndose:


"Querido padre, querida madre:

En este momento la nación está en una encrucijada, y el problema sólo se resolverá si cada individuo corresponde al Emperador por su benevolencia como se merece.

En este sentido el que siga una carrera militar no tiene otra elección.

Puesto que Japón es un Imperio, me estrellaré contra un portaaviones para compensar la generosidad imperial. Estoy resignado a hacerlo.

A todos vosotros, obediente hasta el final"

Capitán Yukio Seki

Este artículo ha sido realizado a partir de la consulta de los siguientes documentos:

- Nº 577 de la revista Historia y Vida ¿Qué sentían los kamikaces?

- En la revista Muy Interesante en versión digital, podéis encontrar un artículo titulado Hombres- bombas, que nos aporta una visión del fenómeno desde la psicología.

- Alianza editorial. No esperamos volver vivos. Impresionante libro, que recoge los testimonios de algunos kamikazes supervivientes.

- El documental de canal historia, Kamikazes, el viento divino

- Y por último, hemos hablado del primer ataque Kamikaze contra el portaviones St. Lo, pues bien, en you tube podéis encontrar la secuencia histórica de 1 minuto en la que se observa al caza japonés del capitán Seki estrellándose contra la cubierta del St. Lo.



lunes, 25 de febrero de 2019

5185: LA HISTORIA DE FRANCISCO BOIX, EL FOTÓGRAFO DE MAUTHAUSEN




Francisco Boix. Preso 5185 del campo de concentración de Mauthausen

¿Qué es un héroe para vosotros? Imagino que para cada uno de vosotros y vosotras, vuestros héroes, si es que los tenéis, son aquellos o aquellas personas que defendieron o lucharon por creencias, ideas o metas que compartís con ellos. Ya los griegos definieron la figura del héroe, basándose en la idea de la Kalos Thánatos, la bella muerte: el héroe, cuya quintaesencia podemos ver representada en Aquiles, se define por ser joven, fuerte, valeroso e idealista. Alguien que por defender sus ideales y el honor propio, morirá joven de manera heroica en el campo de combate, pasando entonces a reinar entre los muertos. Pero ¿qué me decís de los héroes colectivos?  De aquellos que se convierten en héroes de un país, de una nación o de un pueblo. ¿Quiénes son? ¿Cómo se definen? Y mas concretamente, llevemos esta pregunta a nuestro país: ¿quiénes son los héroes de la nación española? Evidentemente son aquellos que han recibido un reconocimiento público, un reconocimiento institucional, aquellos a los que se les a homenajeado y que habitan en nuestros espacios públicos: podemos verlos dando nombre a calles, en estatuas, esculturas o monumentos. Si tuviéramos que definir al héroe oficial español en una pincelada, podríamos definirlo así: un caballero de brillante armadura que a lomos de un córcel se pasea cortando cabezas de moros. Es triste sí, pero es así. Si nos centramos en el S.XX, la cosa es todavía mas terrorífica. ¿Os imagináis una ciudad como Berlín en el año 2018 con calles con nombres como Calle de las SS, calle Hermann Göring o calle Joseph Goebbles? No, ¿verdad? Y por qué entonces, nos hemos acostumbrado en España a calles como Calle de los Caídos de la División Azul , Calle del General Yagüe o Plaza Primo de Rivera. Muchas veces escuchamos a los políticos decirnos que hombre, la historia es como es. Y es verdad. Pero ¿por qué tienen que copar el espacio público generales fascistas como Mola o Queipo de Llano, cuando ya sabemos qué fue el fascismo en Europa y lo que provocó? ¿Estos son nuestros héroes nacionales? Evidentemente para muchos de nosotros no.

Este pequeño rincón de la historia que nos han cedido nuestros amigos de Radio Espiritrompa, hoy va dedicado a todos aquellos héroes y heroínas anónimos que combatieron los fascismos, y cuya lucha contribuyó a su derrota y a salvar muchas vidas. Héroes y heroínas olvidados por el estado, recluidos en la indiferencia.

Año 1941: Un joven de 21 años levanta la cabeza y observa lo que le queda por subir. Esta sentado junto al primer escalón de los 186 que unen la cantera al campo de concentración de Mauthausen. Con esfuerzo logra levantarse, tambaleándose ante la mirada de los guardias de las SS. A su espalda porta una enorme piedra de granito de 40 kg. Subirá y bajará durante todo el día esta escalera, llevando piedras para la construcción de la ampliación del campo. Un superviviente del campo dirá mas tarde: “Bajo las huellas de cada escalón hay sangre española”. Nuestro héroe comerá sopa de nabos por la mañana, tarde y noche. Dormirá hacinado en barracones infectados de insectos, y siempre estará a expensas de perecer en cualquier momento de una de las 35 formas de morir en Mauthausen que el preso austriaco Ernst Martín describió: gaseado, devorado por los perros, arrojado al vacío en la cantera, atado con cadenas a una pared, duchado con agua helada en invierno, ahorcamiento, electrocución y un largo etécera de atrocidades.



Escalera de la cantera de Mauthausen

Año 1946: Lunes, 28 de enero: 5 años después de la escena que acabamos de narrar en Mauthassen, el mismo joven, algo demacrado y muy nervioso, con chaqueta y sin dejar de mirar compulsivamente a su derecha, hace un esfuerzo y se levanta. Acaba de ser llamado por megafonía, y se dirige a un estrado donde le entregan unos cascos, que se coloca, y se sienta. Tiene los ojos muy abiertos, asumiendo la responsabilidad que sobre él recae. Este hombre, sentado en la silla de los testigos del tribunal, será el único español que participe en los juicios de Nuremberg, en el que, como todos sabéis, se juzgó a los principales jerarcas nazis.



Boix declarando ante el Tribunal

Pero, un momento, ¿he dicho español? No, perdonad, no era español. Sí, había nacido en Barcelona, y perteneció a la 30 división del Ejército Popular de la República. Se llamaba Francisco Boix, y era fotógrafo. Al acabar la guerra civil, junto a otras 300000 personas, entre las que se encontraban los restos del ejército de la República, cruza la frontera y se refugia en el Sur de Francia. Al estallar la guerra mundial, se une al ejército francés. Será hecho prisionero por los alemanes en junio de 1940. Estará seis meses dando vueltas, mientras los alemanes van juntando a todos los prisioneros españoles, y mientras Hitler y el ministro de exteriores español, Serrano Suñer, el “cuñadísimo”, deciden qué hacer con ellos. ¿Y por qué estos 8000 presos republicanos que acabaron en Mauthassen no eran españoles? Para responder a esta pregunta vamos a recoger unas palabras del discurso pronunciado por el SS August Eigruber a final de junio de 1941:

“…ofrecimos estos 6000 españoles al Jefe del estado Franco, caudillo español, pero este rehusó, declarando que nunca admitiría a esos españoles rojos que lucharon por una España soviética”

De esta forma, estos combatientes españoles, adquirieron el estatuto de apátridas. Ya no tenían patria, y por tanto, quedaron a merced de los nazis. En Mauthasen se les identificó con el triángulo azul de los apátridas, que incorporaba en su interior una pequeña S de Spanier. Español.



La "S" que identificaba a los españoles

Francisco Boix, al que hemos dejado sentado a punto de comenzar el interrogatorio del abogado francés que le ha llamado a declarar, fue uno de los 1500 españoles que sobrevivió. Y lo hizo gracias a su profesión: fotógrafo. Los SS le incorporaron para trabajar en el laboratorio fotográfico del Servicio de Información del campo, dirigido por el SS Paul Ricken. Este servicio se encargaba de fotografiar con meticulosidad la vida en el campo de concentración, acumulando mas de 60000 fotografías tomadas por los SS, junto a sus negativos. No solo eran fotos de la vida de los SS, sus fiestas, sus familias, sino también, y lo mas importante, es que también fotografiaban a los presos: sus ejecuciones, sus cuerpos inertes enganchados a las vallas electrificadas, etc. Pero es que, además, y esto es por lo que realmente llaman a Francisco Boix a declarar, fotografiaban las visitas que los altos jerarcas del régimen nazi hacían al Campo.

¿Por qué Francisco Boix debería ser un héroe de este país? Porque enseguida urde un plan, en el que a través de otra serie de presos republicanos que se habían organizado y con la colaboración de Anna Pointer, una vecina austriaca que vivía en una casa cerca del campo de Mauthassen , logran robar de los archivos fotográficos mas de 20000 negativos. Boix sustraía los negativos, que repartía entre varios de sus compañeros. Dio la casualidad que los nazis firmaron un acuerdo de trabajos forzosos con una empresa cercana. De esta forma algunos de los presos republicanos salían a diario del campo para trabajar en ella. A su paso por la valla del jardín de Anna Pointer, lanzaban los negativos, que esta recogía y guardaba.



Anna Pointner. En el centro.

Y llegamos al final: ¿por qué el testimonio de Francisco Boix era tan importante en Nuremberg? Muy sencillo: porque solo él tenía las pruebas gráficas de que innumerables jerarcas y oficiales nazis, que negaban haber estado en Mathaussen y conocer las atrocidades que allí se cometieron, visitaron el campo en varias ocasiones. Estos jerarcas nazis, alineados en el banquillo de los acusados, se quedaron, literalmente, con el culo al aire, cuando el abogado francés y después el soviético, con permiso del juez, fueron proyectando las imágenes rescatadas por Francisco Boix, en las que aparecían, entre otros, Henrich Himmler (número dos del régimen y jefe absoluto de las SS), Albert Speed (el arquitecto del nazismo y ministro de guerra y armamento) o el general de las SS y jefe de la Gestapo Ernst Kaltenbrunner.

Gracias al testimonio de Boix y a los negativos robados, más de 60 jerarcas, oficiales y guardianes del campo, fueron condenados en Nuremberg, muchos de ellos a la horca.

Y esta es la historia de Francisco Boix, el preso 5185 del campo de concentración de Mathaussen. Jamás volvió a España ni recuperó su nacionalidad. Murió en 1951 en París, con 30 años, debido a una enfermedad renal que le afectaba desde su paso por Mauthassen. Y de ahí al olvido… al menos en España. El 16 de junio de 2017 sus restos fueron trasladados con honores al cementerio de Pere Lachaise, el cementerio de las celebridades francés, donde reposa cerca del memorial construido por Francia en honor a los 25000 republicanos españoles muertos que combatieron durante la II guerra mundial al lado de las fuerzas aliadas.




La alcaldesa de París en el entierro de Francisco Boix en el cementerio de Pere Lachaise

¿Y en España qué? En España nada. La desolación y la desmemoria. ¡Qué vergüenza!

En la placa que señala la tumba reza:

"Deportado en 1941 a la edad de veinte años al campo de Mauthausen. Animado por un gran coraje, birló a las SS documentos fotográficos abrumadores para los nazis"




Intervención de Francisco Boix ante el tribunal de Nuremberg


Este artículo ha sido realizado a partir de la consulta de los siguientes documentos:

-Primero, porque acaba de estrenarse, la película protagonizada por Mario casas: El Fotógrafo de Mauthasen.

-Hay un documental, que podéis encontrar en youtube, narrado por José Sacristán, que se titula: Francisco Boix, un fotógrafo en el infierno. 

-El libro del historiador Benito Bermejo, El fotógrafo del horror

Y por último, merece la pena ver la intervención de Francisco Boix en los juicios de Nuremberg. Podéis encontrarla también en youtube.

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